Capítulo 45 El eco de la ternura

El aguacero de la noche anterior había lavado mucho más que las calles de Manhattan y los cristales de la mansión Volkov. Había limpiado la atmósfera, arrastrando consigo el polvo del resentimiento y el humo de las batallas pasadas.

El beso en el coche, bajo la tormenta, había sido una colisión de a...

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