Capítulo 8 Gia, debes vivir en nuestra casa

Donatto estaba sentado en la camilla, con la espalda apoyada contra las almohadas y la mirada perdida en la ventana. Afuera, la luz del día entraba suave, casi tranquila, como si el mundo no acabara de romperse unas horas antes. A su lado estaba Gianella, con los ojos hinchados de tanto llorar, suje...

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