El comienzo de una amistad

—Toc, toc...— se escuchó un golpe en la puerta. No parecía ser Ratna, porque a esta hora ella ya debía haber ido a la escuela.

—Toc, toc...— se escuchó de nuevo, esta vez más fuerte. Soledad puso la yuca medio rallada en un recipiente de madera y se levantó de su lugar para ver quién había llegado....

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