Soy tu hombre

Nicholas sonrió cuando vio a Soledad caminando hacia él con un vestido ligero que se había convertido en su sello distintivo y la hacía lucir sensual.

—Me alegra que hayas venido, aunque llegaste un poco tarde. ¡Pero no importa, te perdono esta vez! —dijo mientras recibía a Soledad con la mano exte...

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