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Liliana

—¿Qué demonios pasó anoche? —Charity estaba sentada en su escritorio, con los dedos entrelazados frente a ella y una expresión severa.

Sabía que esto iba a pasar en cuanto entré a la oficina esa mañana. Todos se volvieron a mirarme, y Maddie parecía que quería llorar.

Entendía cómo se sen...

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