Capítulo 25 Capitulo 24

Lucrecia paseaba de un lado a otro en su habitación, la alfombra mullida amortiguando cada paso. Sus tacones resonaban contra el suelo, marcando el compás de su creciente ira. La habitación, normalmente tan ordenada, parecía ahora un reflejo de su caos interior.

—No puedo creerlo, Marina —espetó, g...

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