Capítulo 357

Kael

Cecilia miró la hoja que sobresalía de su cuerpo, con una expresión llena de incredulidad, como si ni siquiera ella pudiera comprender lo que acababa de suceder, antes de levantar lentamente los ojos hacia mí.

«Kael...»

Su voz apenas se oía.

El guardia soltó la espada.

Cecilia se desmayó.

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