Dejado para morir

—¿Por qué tú?— La voz de Adam sonaba trastornada y temerosa.

Aunque sentía que me dormía, sucumbiendo a esa densa oscuridad que me rodeaba, traté de mantener los oídos abiertos. Necesitaba escuchar su razón.

—Porque eres una mierda, Maya. Mierda. A nadie le importas. Oh, espera... ¿pensaste que a ...

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