Capítulo 40 Capítulo 40: Las Piedras del Nuevo Camino

El sol naciente iluminaba el jardín de la casa de campo, tiñendo de un dorado pálido las colinas que rodeaban el lago. Mientras llevaba dos tazas de café humeante hacia la terraza, mi mirada se posó en Elena, quien acariciaba la espalda de Leo mientras él dormía plácidamente en su cochecito. Mi m...

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