Capítulo 19: Una amenaza creciente

La noche era un ser viviente, respirando, con sus tentáculos extendiéndose para envolver el pueblo en un abrazo sofocante. La luna, un orbe pálido y enfermizo, proyectaba sombras inquietantes que danzaban y se retorcían en la oscuridad.

Me encontraba al borde del pueblo, con el corazón latiendo con...

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