Capítulo 67 La mirada que siempre esperó

Astrid Vanderwall

Mi padre se acerca a nosotros, puedo ver en sus ojos el resentimiento de lo que pasó en nuestra casa. Sin embargo, como cualquier hombre desesperado y sin dignidad, sonríe falsamente para saludarnos.

—Astrid, hija. Señor Vanderwall, bienvenidos y feliz navidad —me da un abraz...

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