Capítulo 29 Mis sucios deseos

El eco de sus palabras seguía rebotando en el aire helado, mezclándose con el sonido del agua escurriendo por su ropa rasgada; verla ahí, desafiandome y con esa sonrisa cínica pintada en sus labios carnosos, encendía en mí una mezcla tóxica de rabia y frustración; que amenazaba con desbordarse.

Así...

Inicia sesión y continúa leyendo