Capítulo 10 Lo que el cuerpo ya no controla

El cambio en ella fue progresivo y, al mismo tiempo, brutalmente rápido.

Uno de esos sorbos de más. Dos. Tres. El gin-tonic a medio terminar seguía sobre la bandeja, el hielo ya reducido a fragmentos insignificantes, pero el daño estaba hecho. Elizabeth se llevó una mano al cuello, como si la piel ...

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