Capítulo 22 Lo que llega por mensaje

El lunes por la mañana el mundo recuperó sus aristas.

Desperté en la cama de Damián con la alarma del móvil taladrándome el cráneo a las seis y media. Él todavía dormía, un brazo pesado sobre mi cintura, la cara semienterrada en la almohada. Por un segundo me permití quedarme allí, contando las pes...

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