Capítulo 8 El hombre de la tarjeta negra

El mundo se redujo al olor a colonia cara y a la firmeza del muslo contra el que había caído. Mis rodillas dolían. Las palmas me ardían de haber intentado frenar el impacto. Y sin embargo, lo único que lograba registrar con claridad era la mirada del hombre sobre el que había aterrizado.

No era jov...

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