Capítulo 14 Dirección

Sin pedir permiso ni esperar un segundo, arrastró la silla y se sentó frente a mí con total descaro, acomodándose los puños de su impecable traje gris a medida. Los dos guardaespaldas de Alessandro apostados en la barra se tensaron de inmediato, llevando las manos hacia sus chaquetas con una velocid...

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