Capítulo 254

Las semanas pasaron como lo hacen las cosas difíciles: sin pedir permiso, sin ofrecer alivio. El tiempo allí no se medía por días o noches, sino por rutinas que se repetían con mínimas variaciones, como un reloj cruel que nunca se atrasaba. El campamento dejó de ser improvisado y se convirtió en un ...

Inicia sesión y continúa leyendo