Capítulo 257

El día aún no tenía nombre cuando Ariel abrió los ojos.

La tienda respiraba silencio. Un silencio delgado, quebradizo, el tipo que solo existe antes de que el sol decida salir. Su cuerpo dolía, no de manera incapacitante, sino un dolor presente, recordándole que su descanso había sido corto, superf...

Inicia sesión y continúa leyendo