Capítulo 37 Capítulo 37 – El Peso de la Mirada

Al día siguiente, la villa amaneció con un ambiente extrañamente silencioso. Amelia bajó tarde a desayunar, deliberadamente. Había pasado la noche repitiendo las palabras de Santiago y el modo en que la había mirado desde el jardín. Cada vez que cerraba los ojos, lo veía.

Cuando entró a la terr...

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