La ofrenda profana

—Tu desaparición es inevitable, y nadie vendrá a rescatarte —gruñó Lowan, su voz un siseo venenoso que parecía reverberar en las frías y húmedas paredes de la habitación. Sus ojos ardían con una intensidad que podría atravesar el acero, fijándose en Sasha con una aterradora mezcla de furia y dominac...

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