Capítulo 49 Señor y señora cupido

Tomás soltó una carcajada, no servía para ese tipo de momentos, él no era para nada serio:

—Gabriel —llevó sus manos a su barriga, de tanto reírse le estaba doliendo—, disculpa, es que no pude contener la risa —se calmó—. Ya te dije, yo solo quiero ayudarte, sé que estás enamorado de ella y Alejandr...

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