Capítulo 104 silencio

La mirada de Zoe era un abismo. No había gritos, no había lágrimas de furia; solo una frialdad gélida que me golpeó más fuerte que cualquier puñetazo que yo hubiera dado. El personal médico, los guardias, incluso el eco de los cristales rotos en el suelo; todo desapareció. Solo existíamos nosotr...

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