Capítulo 62 La cifra

Santi permaneció inmóvil, con el sobre aún extendido hacia mí como si fuera una sentencia de muerte que él mismo no quería ejecutar. El silencio en el box de urgencias era absoluto, un vacío en el que el sonido de mi propia respiración —entrecortada, inútil, aterradora— se amplificaba hasta volv...

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