Capítulo 98 amenaza

Pasamos la tarde entre risas, cambios de pañales y un Leo que no se despegaba de la cuna portátil, actuando como el guardián más feroz que Isabella podría tener. Por unas horas, el mundo exterior desapareció. No había muestras robadas, ni abogados, ni dudas existenciales. Solo éramos nosotros, u...

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