Capítulo 147

Por la noche, el cielo del campo se cubría de estrellas. Brillaban con tal intensidad que parecían envolver el patio entero en una luz tenue. La señora Carter, que nunca dormía demasiado, estaba sentada a solas, desgranando con calma un cuenco de judías.

Nadie sabía cuánto tiempo llevaba allí cuand...

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