Capítulo 29

Un nervio le palpitó en la frente a Henry. Su paciencia estaba al límite.

Cuando el empleado terminó de cambiar la ropa de cama y reguló la circulación del aire de la suite, el intenso olor a alcohol comenzó a disiparse.

—Sr. Thornton, ¿debo acompañar a la señora a la habitación de hotel que reser...

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