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Corrí tan rápido como pude a través del bosque, no me importaba si mi vestido se había rasgado o si estaba cubierto de barro. Imágenes de la hija de Kayler inundaban mi mente y no salían.
Piper.
¿Cómo pudo meterse con la hermana de la chica que quería matarme y hacerme mucho daño?
Tropecé con una raíz, no podía más. Además, no quería que mamá me viera así. Estaba llorando, estoy segura de que el rímel se había corrido por toda mi cara.
¿Por qué, Kayler? Justo cuando pensé que seríamos felices. Justo cuando había dejado a Gadreel por ti.
Gadreel, tal vez no hice las cosas bien hace un tiempo, pero él fue el único que estuvo conmigo en estos cinco años y no me defraudó. Le pagué mal.
—¡Carolina!— escuché la voz de Kayler a lo lejos. Me levanté y seguí corriendo hasta llegar al patio trasero de la ceremonia. No podía arruinar la noche de mamá, era su noche. Entré a la casa por la puerta trasera en busca de mi habitación. Necesitaba ducharme y cambiarme. No recuerdo mucho de esa noche, mi visión, mi mente estaban tan nubladas por el shock, pero actué sin pensar. Me quité toda la ropa y fui a bañarme, allí lloré como nunca había llorado por nadie. Sentí un dolor horrible en el pecho, como si algo me hubiera sido arrancado.
Es solo que... era cierto que habíamos terminado, pero al menos me hubiera gustado saber desde el principio que Kayler tenía una hija con una de mis enemigas.
Kylie.
Se parece tanto a él.
Salí del baño y me vi en el espejo, mis ojos estaban rojos de tanto llorar. No pude evitarlo. Salí del baño y me vestí con algo más casual, un vestido corto y sandalias bajas. Me peiné, dejando mi cabello suelto. Me maquillé las ojeras para que no se notara que había estado llorando. La ceremonia apenas comenzaba y no quería arruinarla. Tendría tiempo para llorar por Kayler y por mí.
Bajé enfrentando a todos, sonriendo como si por dentro no me estuviera desmoronando.
—¿Dónde estabas?— Mamá se acercó. Se veía feliz.
—Fui... a ducharme, ensucié todo mi vestido. Ya sabes lo torpe que soy— mentí. Pero mamá me dio una mirada de complicidad, no se creyó la historia.
—Hola, felicidades— una chica vino y se la llevó. Lo agradecí. A lo lejos vi que toda la manada volvía a sus lugares como si nada hubiera pasado. También Anne, que venía hacia mí. Detrás de ella apareció Kayler, con una chaqueta perfectamente limpia, me miró. Inmediatamente quiso venir, pero con mis ojos le dije que no.
—Carolina... lo siento— me dijo Anne. Ella tampoco tenía idea —Nunca pensé que Kayler tendría...
—Está bien— miré mis uñas. No quería romperme aquí, justo frente a todos. No soy así. Actuaré como si no me afectara —Era obvio que Kayler volvería con alguna otra mujer, siempre he sabido que es el peor mujeriego— lo dije en voz alta porque sabía que él me estaba escuchando —era obvio que en una de esas fiebres dejaría a una mujer embarazada— tomé una copa de vino —quién sabe, Piper podría no ser la única.
Ahora mismo necesito la presencia de Gadreel conmigo. Me comporté tan mal con él. No me dejaría con la primera mujer que se le cruzara. Sé que no es así. Bebí la copa de vino de un trago y fui por otra. Noté que Kayler quería acercarse, pero Thomas lo detuvo.
—¿Tienes tu celular?— le dije a Anne.
—Sí.
—¿Me lo prestas? Haré una llamada rápida.
—Claro— sacó su celular de su bolso y me lo dio. Le envié un mensaje a Gadreel diciendo que lo sentía mucho y que tal vez podríamos empezar de nuevo.
—Carolina...— Mamá y Mike regresaron —¿Vienes a bailar con nosotros?— Mamá me tomó de la mano y me obligó a ir a la pista de baile. Mike sería mi pareja y mamá encontró a Kayler.
—Carolina, te ves triste— me dice Mike mientras bailamos lentamente al ritmo de una canción.
Supongo que tú también lo sabías.
—¿El qué?— me pregunta.
—Que Kayler tiene una niña de cinco años con otra mujer— lo miré. Mike parecía sorprendido.
—¿Qué? Kayler... no sabía nada. ¿Estás segura de lo que dices?
Asentí.
—¡Cambio de parejas!— Mamá tuvo la tonta idea de cambiar de pareja. Mike se fue con ella y me dejó con este tipo. No quería tocarlo, no quería que me tocara, no quería ni mirarlo a los ojos.
—Carolina, por favor escúchame.
—Te estoy escuchando.
Actúa como si no te importara, me dice mi conciencia.
Levanté la mirada y lo tomé por los hombros para seguir moviéndonos de un lado a otro, nada más. Mientras la canción, que se volvió eterna, terminaba. Kayler puso su mano en mi cintura y sentí un cosquilleo en esa área. No podía negar que este hombre me hacía sentir todo con solo un toque. Mi corazón latía a mil por hora. No podía estar aquí.
—Te amo— me dice —nunca dejé de hacerlo.
Me reí un poco. Me pareció tan gracioso lo que dijo.
—Claro, lo que digas, Kaylersito— sonreí falsamente.
—¿Volvemos al principio?
—Tal vez nunca debiste aparecer en mi vida, Kayler Brown. Pero está bien, puedes ser feliz con Palmer o como se llame esa chica. Después de todo, tienen una hija juntos, ¿no? No seas el único. Cuando me case con Gadreel, ten por seguro que tendremos los nuestros— le sonreí triunfante.
Kayler me atrajo hacia él posesivamente.
—Cállate, Carolina, no dejaré que nadie te ponga un dedo encima y si tienes hijos, serán conmigo.
Lo miré a los ojos y le dije:
—Nunca tendré hijos contigo, Kayler Brown.
Me zafé de su agarre y me alejé de allí.
El resto de la noche fue alegre para los demás, pero tormentosa para mí. Verlo me hacía sentir realmente mal. Cuando todo terminó, la gente ya se había ido. Anne y Kenzie se despidieron. Como estábamos de vacaciones, las pasaríamos en Lewiston, consideré si volver allí porque Kayler estaba allí, pero no quería quedarme aquí sola.
—Toma las llaves— me dice mamá —mientras Mike y yo estamos de luna de miel, nos alcanzaremos en Lewiston en una semana— mamá y Mike se despidieron de mí.
—Cuídate— fue todo lo que le dije. En los otros autos que estaban a punto de irse estaba Kayler. Tan pronto como vi que salió del auto, me giré hacia la casa para entrar y no verlo, pero fue más rápido que cuando me giré, allí estaba.
Su velocidad es nueva.
—Carolina, necesitamos hablar, por favor. Déjame explicarte cómo sucedieron las cosas.
—No me des detalles de cómo hiciste el amor con Piper, Kayler, no seas asqueroso.
—¡Tú me dejaste!— exclamó.
—¡Yo también estuve sola durante cinco años y nunca dormí con nadie! Ni siquiera con Gadreel y él valía la pena.
Kayler no sabía qué decir.
—Vete, por favor. Déjame sola— lo empujé y entré a la casa con el corazón latiendo más rápido. Quería llorar en ese momento, pero él me escucharía. Así que me contuve. Subí a mi habitación y allí sí lloré en silencio, por su traición, por todo.
•
Días después.
No puedo creer que esté empacando mis maletas para volver a ese pueblo que tanto me lastimó. Cargué mis cosas y me subí al escarabajo de mi madre y comencé el viaje hacia la casa del lago. No había tenido noticias de Gadreel, me sentía triste por esa parte ya que lamento haberlo lastimado por alguien que no valía la pena.
Horas después.
Bienvenidos a Lewiston.
Tuve un déjà vu cuando pasé por ese cartel. Miré las casas, las tiendas, la escuela secundaria. Me dio nostalgia todo eso y lloré mientras conducía a casa. Entré en el camino de tierra, noté el mismo desvío hacia la casa de Kayler y finalmente llegué a la mía. No había venido en mucho tiempo. Estaba oscureciendo, la luna se reflejaba en el lago. Era lo único que extrañaba de este lugar. Bajé las maletas y las metí en la casa. Arreglé un poco mientras escuchaba música y preparé mi cena. Según Anne, estaría aquí mañana o pasado, al igual que Kenzie.
Después de cenar y cepillarme los dientes, tomé un sedante que me ayudaría a dormir. Sé que no debería estar tomando estas cosas, pero por ahora eran necesarias, la noche se me hacía larga. Sufría de insomnio y no descansaba bien. No era bueno para mi salud. Salí al muelle un rato para ver la luna. Al otro lado, en la casa de Kayler, las luces estaban encendidas y había movimiento. Un grupo de chicos salió de la casa, así que me di la vuelta y me dirigí de nuevo a mi casa porque no quería que él supiera que había vuelto.
Subí a mi habitación, apagué mi celular y me preparé para dormir, pero no antes de llorar por Kayler y su traición. Era algo que no se podía borrar, ya estaba hecho. No había forma de revertirlo. Era un ser humano.
Poco a poco me quedé dormida.
