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Miré con horror a Kayler tendido en el suelo, herido por el disparo. Corrí hacia él, sintiendo la furia y la preocupación ardiendo dentro de mí.

—¡Kayler! ¡Estás herido! —exclamé al acercarme a su lado.

Él gimió de dolor pero intentó calmarme.

—No te preocupes por mí, Carolina. Escapa, ve a un lu...

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