Capítulo diez

Emma

—Creo que está demasiado apretado— murmuro mientras la estilista sigue tirando con más fuerza de mi corsé. Siento que mi cuerpo puede explotar debido a la presión en mi abdomen; causándome incomodidad.

—No, no. Nunca está demasiado apretado— responde ella.

Mis ojos se abren de par en par cua...

Inicia sesión y continúa leyendo