Capítulo 22 La red del Estado

El estruendo de las botas pesadas subiendo por las escaleras de hierro retumbó en la estructura del edificio. La voz amplificada por el megáfono en la calle seguía repitiendo los nombres de ambos, pero para Vincenzo el mundo se redujo a la velocidad de sus propias pulsaciones.

No eran matones de Náp...

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