Capítulo 70 Mi lobo, mi eterno amor II

El cambio no fue suave. No fue una luz ni un instante. Fue como si algo desde dentro lo rompiera para volverlo a armar de otra forma. Alonso se dobló sobre sí mismo con un grito ahogado que se le quebró en la garganta, cayó de rodillas y apretó las manos contra el pecho como si intentara sujetar alg...

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