Capítulo 80 La sombra que no dice su nombre

Caminamos de vuelta a la cabaña en silencio, pero no el silencio vacío de antes. Era un silencio pesado, como algo que se queda en la garganta y no se atreve a salir. Alonso me sostenía la mano, sí, pero sus dedos la apretaban con una fuerza que a veces dolía, como si estuviera luchando consigo mism...

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