Capítulo 41 40° Felicidades

Briana

El silencio en la cabina del jet privado era tan denso que casi podía escucharse el zumbido constante de los motores cortando el aire hacia Londres. La bomba que Otto acababa de soltar flotaba sobre nosotros como una niebla venenosa.

Observé a Adela desde mi asiento. Por primera vez en...

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