Capitulo 1
—Demasiado lento... perdedor...
El tipo cae al piso sin aire. Si esto sigue así, será de lo más aburrido. Estoy dándole la espalda a los otros dos cuando veo que Eros viene corriendo hacia mí. Me hace una seña y me agacho. Su pie pasa por encima de mi cabeza y se estrella en el costado del tipo de los tatuajes, sacándolo de balance y tirándolo a un lado. Cuando mi hermano cae a mi lado, le espeta:
—Ni lo intentes, basura...
Dante está con los brazos cruzados, riendo con orgullo, mientras Eros y yo chocamos nuestras manos. Pero no vemos venir al enano, que me toma por sorpresa y no me da tiempo de cubrirme. Siento un intenso dolor en el costado y maldigo por lo bajo. Eros se hace a un lado, dejando espacio para que Dante haga su entrada. Tenemos reglas entre nosotros: no podemos tocar al tipo que escogimos a menos que pidamos ayuda.
Por lo que el enano las tendrá feas por tocarme. En ese momento, el tipo de los tatuajes se abalanza contra Eros, lanzando una serie de golpes hacia su cara y los costados, los cuales Eros tapa muy bien. Da un par de pasos atrás y levanta su pierna izquierda con muchísima rapidez, asestándole un fuerte golpe en el muslo que lo hace caer. Eros está riendo. Es bueno con las piernas y le encanta dar golpes bajos, golpes que desequilibran y te humillan.
Dante, por otro lado, está en un cara a cara con el enano. Tenía razón: le dará problemas. Es rápido, aunque no tanto como Dante, pero tiene buen aguante. Dante no ha parado de golpearlo, pero el tipo tiene buena defensa. Si no se cuida, Dante va a noquearlo, porque mi hermano mayor va a la cara, a la cabeza. Le gusta terminar las peleas rápidamente, pero con el contrincante tendido en el suelo, medio inconsciente.
Yo soy más de espectáculo. Yo me divierto, y es mi turno de divertirme. El moreno ya se ha puesto en pie. Sus ojos destilan odio. No sé por qué me odia. Él vino aquí con un propósito; yo tengo el mío. Entonces, ¿para qué demonios se queja? Me acerco a él lentamente, sonriendo con arrogancia. Me encanta provocarlos, que se sientan insultados con mi actitud. Y cuando mi actitud no basta, uso mis palabras. Justo ahora, mi actitud basta para provocarlo. Se abalanza sobre mí, dando rápidos golpes hacia mi cara y mis costados. Los falla todos.
Soy demasiado rápido para él. Rió fuertemente y doy un par de pasos hacia él, haciendo amagos de que lo golpearé, pero no lo hago. Cosa que lo enfurece más y lanza un par de golpes más a mi cara. En el segundo, agarro su muñeca y la doblo sobre sí misma, colocándolo en una posición incómoda, y comienzo a darle puñetazos en el estómago nuevamente: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Luego libero su mano, y este queda doblado sobre sí mismo, sin aire. Me paro frente a él, me agacho para poder ver su expresión, y me río fuerte y le espeto:
—¿Esto es todo, grandote?
En ese momento, detrás de mí, escucho la voz de una chica que comenta:
—¿Este es el animal que me llevó por el medio?
Su tono es despectivo, lleno de rencor. Me giro para observarla y, mierda, casi me caigo cuando sus hermosos ojos azules se topan con los míos. Abro mi boca para decir algo, pero no lo hago. En ese momento, de sus labios se desprende una sonrisa pícara, burlona. Luego de eso, siento un maldito dolor en mi pierna derecha. Caigo al piso, maldiciendo, y la escucho reír y decirle a su amiga:
—Mierda, buen golpe...
Me giro para ver al moreno de pie, respirando con dificultad. Me levanto con dificultad. Me ha dado un buen golpe; la chica tiene razón. El dolor es intenso. Echo un vistazo a mis hermanos a ver cómo van. Eros tiene sujeto al de los tatuajes en una llave que se ve dolorosa, y mientras le grita:
—Vamos, dilo... Vamos, o despídete de tu brazo...
Sé lo que está obligándolo a hacer. Eros ama humillarlos. Seguro le susurró al oído cuando lo tomó en la llave que se rindiera. Y si el tipo es sensato, le hará caso. Eros no come cuentos para partir caras, extremidades y sacar articulaciones. Dante, por otro lado, está un poco golpeado. El labio le está sangrando, por lo que puedo intuir que el enano no ha sido tan fácil después de todo. Pero en ese momento, mi hermano lo ataca con una serie rápida de golpes. El tipo tropieza y baja la guardia. Estás perdido.
Mi hermano ve la oportunidad y da un rápido giro, estampando su pie en la cabeza del enano, que cae al suelo inconsciente. Dante respira agitadamente. Se gira para comprobar a Eros, que no deja de sonreírle, y le señala en mi dirección. Mi hermano se voltea y me ve con una ceja elevada, claramente sorprendido, porque estoy sosteniendo el lugar donde el moreno me golpeó. Me encojo de hombros y me enfrento una vez más al grandulón, que está mirándome con odio. Comienzo a acercarme a él, pero, mierda, mi pierna duele de verdad. Seguro tengo un desgarre o algo así. Ignoro el dolor y continúo acercándome, pero la voz de la chica vuelve a arruinar mi concentración, gritándole:
—¡Venga, hazlo trizas! Golpea su costado izquierdo, debajo de su corazón, y luego en su otra pierna...
El tipo voltea a verla y sonríe cuando ve lo hermosa que es. Yo hago lo mismo, y su cara arrogante me desestabiliza. Es hermosa, pero malditamente irritante. Ella me guiña un ojo, y cuando volteo, tengo al mastodonte muy cerca de mí. Apenas si logro esquivar el golpe, pero el movimiento me hace descargar más peso del que debería sobre mi pierna, y el puto dolor amenaza con sacar lágrimas de mis ojos. Decido terminar esto pronto, sin juegos, y enfrentarme a la niñita que está arruinando mi noche. Con un rápido movimiento, pateo sus piernas, y cae al suelo. Me abalanzo sobre él y comienzo a golpear su cara: una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. Ya de su nariz, de su labio y sobre su ojo sale sangre, manchando mis nudillos. Doy un par de golpes más antes de gritarle con el puño en alto:
—¿Te rindes?
El tipo me ve a través de su cara cubierta de sangre y asiente lentamente. Suelto su franela y escupo a su lado. Me levanto de encima de él y me giro para enfrentarme a la chica. Camino hasta ella y le espeto con rabia:
—¿Qué mierda te pasa?
Después de lo que acabo de hacer, debería verse intimidada, o hasta asustada, pero no. Está de lo más tranquila, con esa maldita media sonrisa en los labios. Eros llega hasta mí, me toma de la franela y me gira para revisarme, cosa que le permito hacer sin despegar los ojos de la chica. Dante nos alcanza en ese instante y nos comenta a ambos:
—Bien hecho... ¿Qué fue lo que pasó, Eryx? Ese tipo no debía tocarte ni una puta vez...
Finalmente, aparto mis ojos de la chica y le espeto a mi hermano:
—No me jodas, Dante...
Cuando lo llamo por su nombre, la chica parece sorprenderse y lo llama:
—¿Dante?
Mi hermano se gira para mirarla y se sorprende al verla, y le responde:
—JJ, ¿qué haces aquí?
La chica se ríe divertida y responde, negando con la cabeza:
—En serio, no puedo creer que tú seas el mejor amigo de Mike...
Eros y yo los miramos confundidos, y en ese momento intervengo:
—¿Qué mierda? ¿Ustedes se conocen?
Ambos voltean a mirarme, y Dante me responde:
—¿Y de qué se conocen ustedes?
Cuando voy a responderle, la chica lo hace por mí:
—El animal de tu hermano me llevó por el medio afuera y no fue capaz de pedir disculpas. Cuando se lo exigí, el muy educado me sacó el dedo...
Dante levanta una ceja y me mira divertido, porque claramente sabe que estoy cabreado con la chica, y le responde:
—Mierda... Supongo que Mike tenía razón... Sabes cuidarte sola...
La chica lo ve mal y le susurra algo a Maddy, que está a su lado. Se gira y se va. Miro a Maddy confundido y luego a mi hermano. Este me responde:
—Es JJ, la hermanita de Mike...
Mis ojos se abren como platos, y le respondo a mi hermano mayor:
—¿Me estás jodiendo? ¿Esa chica odiosa y detestable es hermana de Mike? ¿De Williams?
Dante comienza a reír y me responde divertido:
—Sí, así es... Hablamos de JJ luego... Tenemos un negocio que cerrar...
Se gira y camina hasta Tyler, que estrecha su mano y se lleva el megáfono a la boca:
—¡Señores, señoritas... los lobos ganan en esta nocheee!
Una nueva ola de aullidos se escucha a nuestro alrededor, mientras veo cómo Jackson, Mason e Ethan vienen con bolsos repletos de dinero. Se acercan a nosotros, nos saludan, y Tyler continúa:
—¡Bueno, la noche aún es joven! ¡Disfrutemos de la fiesta! ¡Y mi gente... bienvenidooos a este nuevo cursooooo!
Todo el mundo comienza a gritar y a dispersarse a nuestro alrededor. Yo me acerco a mis hermanos y le comento a Eros que iré al baño. Me separo de ellos y entro dentro de la casa. Cuando estoy por subir las escaleras, la veo. JJ está con Maddy cerca de la cocina, conversando animadamente. Tengo ganas de ir y decirle cuatro cosas, pero primero tengo que limpiarme las manos y cambiarme de franela; esta tiene salpicaduras de sangre. En el momento en que voy a subir el primer escalón, unos dedos calientes se envuelven en mi muñeca. Me detengo y me giro con tranquilidad. Delante de mí está de pie una morena de cabello largo, ojos color miel, labios carnosos. Su voluptuoso cuerpo está embutido en un pequeño y ajustado vestido color blanco. El maldito escote me deja ver sus enormes tetas. Siento mi entrepierna tensarse ligeramente. La chica me saluda:
—Hola, Eryx. ¿Necesitas que te ayude allá arriba?
Me sonríe con picardía, y, señores, acabo de olvidar todo. Tiro de la chica hacia mí y la beso con deseo. Después, me separo de ella y le pregunto:
—¿Cuál es tu nombre, linda?
Ella sonríe con complicidad y me responde:
—Realmente no te importa, así que hagamos esto y dejemos de perder el tiempo, ¿sí?
Sonrío con orgullo y triunfo. En serio, amo mi vida. Amo ser el puto ganador en las BB y amo poder tener este maldito físico que siempre atrae a estas preciosuras. Vuelvo a besarla y tiro de ella para perderme en el piso de arriba con mi trofeo.
