capitulo 2
Una vez dentro de la casa, el ruido, el humo y el olor a alcohol me invaden. Apenas han pasado un par de horas desde la pelea, y esto ya está bastante descontrolado. Estoy buscando a JJ entre la multitud. No sé muy bien por qué la estoy buscando, pero se me antojó volver a ver esos lindos ojos azules que tiene. La veo al final del pasillo, cerca de la puerta principal, con un vaso rojo en la mano y su mirada fija en el teléfono. Me acerco a ella y la saludo:
—Hola, JJ.
Ella despega los ojos de su teléfono, me ve con fastidio y me responde:
—¿Qué quieres ahora?
Sonrío y le respondo:
—¿Por qué tanta hostilidad?... Sabes, no estoy cuidándote. Solo estoy siendo amable...
Ella vuelve a mirarme y espeta:
—Pues no lo seas...
Dios, esta chica es un dolor de cojones, pero algo en su actitud me gusta. En cuanto este pensamiento cruza mi cabeza, me obligo a recordar que es la hermana menor de mi mejor amigo. Así que suspiro y le pregunto:
—¿No quieres que seamos amigos?
Ella finalmente suspira exasperada, guarda el móvil en su bolsillo y se gira para enfrentarme.
—Mira, Dante, puede que tú y tus hermanos estén acostumbrados a ser el centro de todo y todos, pero las personas... —hace una pausa para mirarme de arriba abajo y continúa—... como ustedes me sacan bastante de quicio. Y fíjate que no tengo mucho, así que seré muy clara esta vez, ¿de acuerdo? No me interesa ser tu amiga, así que limítate, ¿quieres?
Su respuesta me sorprende. La verdad, no pensé que fuera a responderme eso. Sus ojos tienen ese particular brillo altanero, y seguro que honestamente me está volviendo loco. Doy un paso hacia ella, y ella achica sus ojos, mirándome con advertencia. Doy otro paso más, y eleva una de sus cejas como respuesta. Un paso más, y está acorralada entre la pared junto a la puerta y yo. En ese momento, me espeta:
—Ni se te ocurra intentar besarme si quieres conservar todos y cada uno de tus lindos dientes dentro de tu boca...
Elevo una de mis cejas y la observo, esta vez más detalladamente. Tiene los ojos grandes, con pestañas largas de color negro que no hacen más que resaltar el color de sus ojos. Sus cejas son perfectas, oscuras, muy bien cuidadas. Tiene la piel tersa, lisa, y un ligero rubor cubre sus mejillas. Supongo que es a causa del alcohol; dudo que esta chica se sienta avergonzada por tenerme tan cerca. Luego miro sus labios.
Sus jodidos labios que están curvos en una sonrisa desafiante. Mierda, quiero besarla. En serio quiero hacerlo, pero me controlo. Doy un paso atrás y la miro un instante más. Ella me sonríe con suficiencia y se aparta de mí, dejándome solo junto a la puerta, con estas putas y locas ganas de estamparla contra la pared y besarla como un loco.
JJ
Camino lejos de Dante. Mierda, eso estuvo cerca. ¿Qué rayos acaba de pasar? Juraría que ese idiota quería besarme. Limpio mi boca con el dorso de la mano después de beber un sorbo de mi vaso. Cuando giro en una de las esquinas de la casa para acceder a una de las salas, veo a Eryx bailando con una rubia que solo lleva un sujetador color turquesa y una pequeña falda negra. Pongo mis ojos en blanco, porque ambos, de alguna forma casi imposible, tienen atoradas sus lenguas en la garganta del otro.
Qué desagradable que es. Paso a un lado y me siento en uno de los sofás. Estoy sola, pero la verdad no estoy aburrida. Los encuentros con los Wolf han sido, dentro de todo, interesantes. Los tres son unos malditos egocéntricos de mierda, pero no hay que negar que están híper súper mega buenos. Lástima que sean mierdas andantes.
Estoy por terminar mi vaso cuando un chico pasa por mi lado y me tropieza el brazo, vaciando el poco contenido sobre mí. Maldigo por lo bajo y me levanto del sofá. El chico se voltea hacia mí y, boom, por Dios, ¿será que en este lugar todos los chicos son así de guapos? Porque en Nuevo México no había tantos como aquí. Unos ojos color miel están mirándome con curiosidad.
Sus labios carnosos están curvos en una sonrisa de disculpa. Tiene el cabello negro liso, peinado hacia arriba. Lleva una franela blanca que se ajusta a sus brazos definidos y un jean azul claro desgarrado en sus rodillas. Cuando me habla, su voz es grave, sexy, sugerente:
—Lo siento, no vi que estabas allí sentada.
Me tiende su mano y se presenta:
—Soy Enzo Lombardi, mucho gusto...
Tomo su mano con seguridad, aunque siento un ligero cosquilleo recorrer mi cuerpo, y le respondo:
—JJ... Me llamo JJ...
Él me ve con curiosidad y, soltando mi mano, me pregunta:
—¿Solo JJ?
Yo asiento y le respondo:
—Sí, solo JJ...
Sonríe y me dice:
—Ven, déjame servirte otro trago...
Asiento y lo sigo hasta la cocina. Una vez allí, lo veo servir un vaso rojo, probarlo, asentir y tenderme el vaso. Sin más, me comenta:
—Pruébalo y dime si está bien para ti...
Lo tomo y bebo un sorbo. Está mucho mejor que el anterior. Asiento en su dirección, y él sonríe con suficiencia. Luego camina hasta el umbral de la puerta, se detiene para observarme y me pregunta:
—¿No vienes?
Me encojo de hombros y lo sigo. Él echa a andar hacia la parte de atrás de la casa, donde horas antes se celebró la pelea entre los hermanos Wolf y los grandotes de afuera. Abre la puerta y sale. Una brisa fresca nos recibe. Aquí afuera no está tan lleno de gente. Él camina hacia un costado, a un muro de concreto que está cerca de unos árboles.
Observo a mi alrededor a ver si encuentro a Maddy o Tyler, pero al parecer ya entraron, porque no los veo por ningún lado. Enzo, por otro lado, se ha trepado sobre el muro y está sentado, mirándome serio. Lleva su vaso a sus labios y, luego de dar un sorbo, me hace señas para que me siente a su lado, cosa que hago. Dejo el vaso a su lado y coloco ambas manos sobre el muro y me impulso hacia arriba, sentándome junto a él. Éste sonríe y me comenta:
—Lamento lo del trago... Manché tu blusa...
Observo el manchón sobre la blusa y hago un gesto con mi mano para restarle importancia, y le comento despreocupada:
—Tranquilo, es solo una mancha...
Él vuelve a sonreír y me dice:
—¿Eres nueva, verdad?
Yo sonrío y le respondo un poco cortante:
—¿Fui tan evidente?
Él comienza a reír y me susurra:
—Bueno, estabas sentada sola en el sofá de una fraternidad, bebiendo sola... Sí, fuiste bastante evidente...
Termina la frase guiñándome un ojo y continúa:
—Yo estoy en 2do año... Voy a estudiar arquitectura...
Una de mis cejas se eleva, y le sonrío. Luego le comento:
—Yo estudiaré biología...
Él asiente y vuelve a beber. En ese momento, alguien grita su apellido desde la puerta:
—¡Lombardi!... Estamos esperándote...
Él levanta su mano en señal de aviso y me ve. Sonríe y me comenta, saltando del muro:
—Fue un placer, JJ. Espero verte pronto por allí... Por cierto, linda sonrisa...
Se gira y, sin dejarme responderle, se marcha, dejándome en el muro comiéndolo con los ojos. Mierda, es muy sexy. De algún lado, a mis espaldas, escucho mi nombre:
—¡JJ!... ¡Hey, JJ!...
Me giro y veo a Tyler y Maddy asomados por una de las ventanas del piso superior, haciéndome señas. Los miro y les pregunto:
—¿Qué hacen allá arriba?
Maddy sonríe con picardía y me responde:
—Ven, sube. No estamos haciendo nada malo...
Los miro con desconfianza, pero me bajo. Camino hacia la casa y entro, buscando las escaleras que dan al segundo piso. Cuando llego al interior, todo está muchísimo más descontrolado que hace un rato. Hay más chicas en ropa interior y muchos más chicos mostrando sus abdominales. Mierda, Dios fue tan solidario con este lugar que dejó tantos ángeles regados aquí. Muevo la cabeza, apartando mis pensamientos locos, y subo las escaleras. Cuando llego al piso de arriba, hay varias personas conversando y bebiendo en el piso. Al final del pasillo está Maddy parada frente a una puerta, esperando por mí. Camino esquivando personas borrachas o besuqueándose. Cuando finalmente alcanzo a mi compañera de habitación, noto el ligero rubor en sus mejillas. Puede que esté algo tomada.
Me toma del brazo y tira de mí con demasiada fuerza, haciéndome tropezar al entrar a la habitación. Caigo sobre algo duro, y un quejido me hace saber que eso duro no es el suelo, sino alguien. Cuando levanto mis ojos, me encuentro con la expresión arrogante, cínica y pícara de Eryx Wolf. Mierda, este imbécil, ¿por qué tiene que ser tan lindo? Me levanto rápidamente mientras él me espeta:
—Me hubieses avisado que querías hacerme una paja, y me habría puesto más cómodo...
En serio, este tipo no puede ser más imbécil. En ese momento, escucho la voz de Dante cerca de él, en tono de advertencia:
—Eryx...
El aludido comienza a reír y suelta:
—Solo estoy jugando. ¿O no, JJ?
No respondo nada, solo le saco el dedo. Me giro hacia Maddy y le espeto:
—¿Y esto qué es?
Tyler me ve y sonríe:
—Esto se llama reunión de amigos. La gente allá abajo está demasiado descontrolada. Venimos aquí a pasarla bien...
Dudo unos instantes y observo quiénes están en la habitación. Aparte de Tyler, Maddy y yo, están los chicos que estaban recogiendo el dinero de las apuestas durante la pelea. Sobre cada uno de ellos están sentadas unas chicas. Identifico a dos de ellas como las amigas de Maddy. Por supuesto, están los hermanos Wolf y tres chicas más que no tengo idea de quién son, pero están mirándome con cara de querer matarme. Supongo que por el comentario y el gesto que acabo de hacerle a Eryx. Finalmente, me encojo de hombros y termino de entrar a la habitación. Me siento cerca de uno de los chicos que recogían el dinero, y Maddy me presenta:
