Capítulo 12 12

—Eso es exactamente lo que llevo semanas evitando averiguar.

Mi mano seguía dentro de la suya.

Las almohadas entre nosotros parecían una broma bastante mala.

—Pues suéltame —murmuré.

Gael no lo hizo.

—Tú primero.

—Cobarde.

—Insistente.

Moví los dedos otra vez sobre sus nudillos.

Su respiración cambi...

Inicia sesión y continúa leyendo