Decisión

Charlotte

Me despierto al día siguiente con la cabeza aún llena de pensamientos sobre la propuesta de Richard. El peso de la decisión se siente más pesado con cada minuto que pasa, y sé que no puedo retrasar mi reflexión por mucho más tiempo.

Cuando llego a la oficina, trato de concentrarme en mis tareas, pero la voz de Richard y su inusual propuesta siguen resonando en mi mente. Sarah nota mi distracción y se acerca a mí.

—¿Estás bien, Charlotte? Pareces preocupada —pregunta, con una expresión de preocupación.

—Estoy bien, solo un poco cansada —respondo, tratando de parecer despreocupada.

—Si necesitas algo, estoy aquí —dice, dándome una sonrisa alentadora antes de volver a su trabajo.

La mañana pasa lentamente, y cada vez que veo a Richard, mi corazón se acelera. La tensión entre nosotros es palpable, pero él no menciona la propuesta de nuevo, dándome el espacio que pedí.

Durante el almuerzo, decido llamar a mi madre. Ella siempre ha sido mi mayor confidente y consejera, y siento que necesito su guía ahora más que nunca. Pero cuando contesta, todo lo que puedo decir es:

—Hola, mamá. Solo quería escuchar tu voz.

—Hola, querida. ¿Está todo bien? —pregunta, su voz llena de calidez.

—Sí, mamá. Solo te extraño —respondo, sintiéndome un poco aliviada solo con escucharla.

—Yo también te extraño, querida. Recuerda, siempre estoy aquí para ti —dice, su voz transmitiendo un apoyo incondicional.

—Gracias, mamá. Eso significa mucho para mí —digo, sintiendo una oleada de gratitud.

Después de la llamada, vuelvo al trabajo, tratando de concentrarme en las tareas inmediatas. Al final del día, Richard me llama a su oficina. Entro, sintiendo la tensión en el aire.

—Charlotte, sé que te pedí algo enorme, y quiero que sepas que respeto completamente tu tiempo para pensar —dice, su voz sincera—. Pero hay algo más que necesito compartir contigo.

Mi corazón se acelera de nuevo. —¿Qué es, Richard?

—Recibí algunas noticias médicas recientemente, y eso me ha hecho reconsiderar muchas cosas en mi vida —comienza, aparentemente eligiendo sus palabras con cuidado—. Además de la condición que puede dificultar tener hijos, también estoy enfrentando una posible pérdida de mi capacidad para seguir trabajando al mismo ritmo. Esto significa que necesito asegurarme de que mi vida personal esté en orden antes de que las cosas se compliquen más.

La revelación me golpea fuerte. —Richard, lamento mucho escuchar eso. Debe ser muy difícil para ti.

Él asiente, sus ojos mostrando un raro atisbo de vulnerabilidad. —Sí, lo es. Y por eso estoy pidiendo tu ayuda. Sé que es una gran responsabilidad, pero creo que podrías ser la persona adecuada para esto.

La sinceridad en sus ojos y la seriedad de su situación me tocan profundamente. La propuesta deja de parecer solo un arreglo extraño y se convierte en una cuestión de confianza y necesidad mutua.

—Richard, yo... realmente necesito más tiempo para pensar —digo, tratando de organizar mis pensamientos.

—Por supuesto, Charlotte. Tómate todo el tiempo que necesites. Pero debes saber que debido a la urgencia de la situación, me gustaría una respuesta para mañana —dice, entregándome un sobre grueso—. Aquí está el contrato. Léelo con cuidado y fírmalo si estás de acuerdo.

Salgo de la oficina de Richard con la mente aún más llena de pensamientos. Las palabras de mi madre resuenan en mi mente, así como la urgencia de Richard. La decisión no será fácil, pero sé que necesito considerar cuidadosamente todos los aspectos.

Por la noche, en casa, abro el sobre y leo el contrato línea por línea. Los términos son claros: seguridad financiera, apoyo durante el embarazo y más allá, y un acuerdo de matrimonio por contrato. La presión para tomar una decisión rápida pesa sobre mí.

Decido no contarle a mi madre. En cambio, la llamo de nuevo, solo para escuchar su voz, pero esta vez mantengo la conversación corta y simple, sin revelar lo que estoy enfrentando.

A la mañana siguiente, llego a la oficina con el contrato firmado en la mano. Llamo a la puerta de Richard, y él me invita a pasar.

—Richard, he pensado mucho en todo esto —comienzo, tratando de mantener la calma—. Y estoy lista para aceptar tu propuesta. Aquí está el contrato firmado.

Los ojos de Richard brillan con gratitud y alivio por un breve momento, pero luego su mirada se vuelve más fría y calculadora.

—Genial, Charlotte. Empecemos de inmediato.

Salimos de la oficina, y Richard me lleva a su mansión. La casa es inmensa y lujosa, pero rápidamente me doy cuenta de que el ambiente no es tan acogedor como parece. La expresión de Richard cambia drásticamente al cruzar la puerta.

—Ahora que estamos aquí, hay algunas reglas que debes seguir —dice, su voz ahora fría y autoritaria—. Este matrimonio es puramente un acuerdo. No esperes ningún tipo de relación emocional o personal más allá de lo necesario.

Un escalofrío recorre mi espalda.

—Entiendo —respondo, tratando de mantener la compostura.

—Tendrás acceso a todas las áreas de la casa excepto a mi oficina y el ala privada —continúa, sin mirarme directamente—. Quiero que mantengas todo en orden y cumplas con tus responsabilidades sin cuestionar.

Asiento, sintiendo el cambio en la dinámica entre nosotros. El hombre que parecía vulnerable y genuino ahora se revela como distante y controlador.

—Cualquier necesidad que tengas será atendida, pero recuerda, estás aquí para cumplir un rol específico —termina, girándose para salir de la habitación.

Sola en la vasta mansión, siento el peso de la decisión que he tomado. Las palabras de Richard resuenan en mi mente, y me doy cuenta de que la vida que imaginé al aceptar la propuesta está lejos de la realidad que ahora enfrento.

Me siento en uno de los lujosos sofás, tratando de procesar lo rápido que todo ha cambiado. Lo que parecía una solución a mis problemas financieros ahora se siente como una prisión dorada, con reglas y expectativas que nunca anticipé.

A medida que cae la noche, miro alrededor de la silenciosa mansión, sintiendo una soledad que nunca había experimentado antes. Sé que tomé una decisión, y ahora debo lidiar con las consecuencias. El camino por delante será arduo y lleno de desafíos, pero estoy decidida a encontrar mi camino, sin importar la adversidad.

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