Capítulo 3 La boda de Sole y Erik- parte 3

A pocos metros se hallaba Lina junto a Gaby y Alex observando la escena.

—Si la lastima, le corto las pelotas y las uso como llamador de ángeles —vocifera la castaña.

—A Ian le gusta los niños, quizás esté ahí solo por ellos —defiende Alex, obteniendo una extraña mirada por parte de su mujer—. ¿Qué?

—Yo creo que le gusta Sofi y, a decir verdad, es una linda chica, no entiendo cuál es el problema —interviene Gaby.

—El problema es que él la va a lastimar, a Ian solo lo mueve el sexo y ella se va a enamorar.

—Son grandes, Lina; ella es grande y sabe lo que hace, ni que fuera a quitarle la virginidad —manifiesta el morocho.

—Gaby, no seas bruto; no hablo solo de sexo, hablo de sentimientos, los cuales Sofi los va a sentir e Ian no —exclama la joven.

—Gaby tiene razón, son grandes, no te preocupes por eso —Alex la envuelve en sus brazos para tratar de calmar el genio de aquella mujer que lo tiene perdido—. Mejor preocúpate por eso —Le señala a Gaby que, sin que ellos se dieran cuenta, se alejó llegando al escenario en donde comienza a quitarse la camisa dejando al descubierto su torso, sus tatuajes y ese marcado abdomen con movimientos sensuales bajo la canción “Ginuewine” de Pony imitando a Magic Mike.

Se acercan al escenario, detrás de ellos llega Tony con un hilo de baba, seguidos por Sole y Erik, que empiezan a aplaudir alentando al morocho. Más allá se encuentran Sofi e Ian que en cuanto lo ven dejan los globos y quedan boquiabiertos.

—Ven.

Ian la toma de la mano y prácticamente la arrastra hacia donde se sitúan los demás. Lina y Sole comienzan a gritarle cosas, mientras el morocho se lanza al suelo moviendo las caderas en imitación a la posición del misionero; empieza a hacer pasos de hip hop, a mover la pelvis, dar saltos, a menearse descaradamente sexi y atrevido; las mujeres no paran de ovacionarlo, gritan su nombre y cosas que le harían si lo tuviesen en frente. Su piel bronceada brilla por el sudor y eso las pone peor. Cerca del final de la canción, se sitúa al borde del escenario.

—¡No lo puedo creer, lo va a hacer! —grita Sole.

Gaby se coloca de espaldas al público y salta dando una vuelta al revés quedando fuera del escenario; igual que había hecho Magic Mike en la película, toma a una chica que se encuentra sentada y la levanta con silla y todo para luego subirla al escenario y recostarla en el suelo.

—El muy imbécil está haciendo la coreografía de la película —admira Lina.

El morocho se lanza sobre la joven y hace movimientos como si tuviera sexo con ella; se da la vuelta, yendo hacia el lado de la cabeza de la mujer para después seguir sobre el cuerpo femenino e imitar el 69, mientras sigue moviendo las caderas. La pobre siente un calor rabioso y las demás la están envidiando.

—Gaby no deja de sorprenderme —entona Ian.

—Era strippers —le hace saber Lina, dejándolo con la boca abierta—. Así se pagó los estudios —indica sonriendo al verlo sorprendido.

—Ustedes tienen unos pasados curiosos.

—Ponele.

Luego de la impresionante presentación que deslumbró a más de una y mojó la tanga de otras, Gaby baja del escenario para reunirse con sus amigos.

—¿Siempre tienes que dar alguna actuación? —cuestiona Alex en forma de burla.

—Que puedo decir; las chicas lo piden —mira a sus amigas y sonríe—: ΄Vos lo pedís…΄

—΄Vos lo tenés΄ —completan Lina y Sole al unísono.

—En definitiva, los argentinos no son normales —articula Erik.

—Te voy a invitar a mi cumpleaños la semana que viene —articula Tony, observando a Gaby con sugerencia.

—Pero tu cumpleaños no es la semana que viene —suelta Sofi.

—Gracias, alcahueta.

La fiesta continuó hasta altas horas de la madrugada, de a poco todos comenzaron a irse, quedando solo ellos; la familia.

Se sitúan sentados en unas reposeras, ya dejando de estar presentables; los chicos sin sacos y con las corbatas desatadas, camisas abiertas; las chicas sin tacones y con los sacos de los chicos, sentadas sobre sus respectivos hombres, salvo Sofi quien se encuentra al lado de Tony, todos tomando cervezas de la botella, volvían a ser ellos.

—¡Dios! Nunca pensé que sería tan cansadora una boda —manifiesta la pelirroja.

—Bueno, todavía falta la boda de Lina y Alex —esboza el boricua, ganando que Lina no lo mire como un buen amigo.

—Mejor no hables de eso —masculla Alex.

—Primero se peleaban por quién le pedía matrimonio a quién y ahora no quieren hablar de eso —se mofa Ian.

—Es lo que yo digo: están dementes —articula Erik.

—Solo lo hicieron para ver quién lo hacía mejor —habla Sofi conforme Ian la observa de manera curiosa.

—Nada de eso —retruca Lina.

—Todos sabemos que soy el mejor en eso —fanfarronea Alex provocando que Lina suelte una carcajada antes de hablar.

—A un hombre le tocas el pene y lo tienes por una noche, pero tócale el ego y lo tienes de por vida.

—Tú nunca me tocaste el ego y aquí me tienes —La mira por un segundo de más—. Y llegué para quedarme —concluye.

—Puede que no te haya tocado el ego, pero si lo hizo mi cuerpo —contraataca—. Ya sabes que el muy maldito me traiciona —No importa qué y no importa cómo, ella siempre tiene que tener la última palabra.

—No quería saber tanto —masculla Sole.

Poco después se estaban preparando para irse cada uno a sus respectivos hogares; los novios tenían que prepararse para viajar a Acapulco en donde se llevaría a cabo su luna de miel.

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