Capítulo 11 La noche del despojo

El agua de la lluvia en los charcos del estacionamiento del aeropuerto estaba helada, pero el frío de mis pies desnudos no se comparaba con el vacío que me devoraba el pecho.

La puerta de cristal de la terminal se había cerrado. Mateo estaba al otro lado, volando hacia Madrid, dejándome a solas...

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