Capítulo 14 Capitulo 14

Dormí mal y poco, con la cabeza de Kael en mi muslo y el trapo oscureciéndose a un ritmo terco. Cada vez que él se movía, el hombro protestaba y el lobo le salía en un sonido bajo, de pecho, que no era amenaza: era fiebre empezando.

Encendí el hogar cuando el amarillo del musgo se volvió tarde....

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