Capítulo 18 Capitulo 18

El fuego de la loma no se apagó.

Ardió hasta entrada la noche, un punto naranja demasiado limpio para ser fogata de este. Kael no durmió. Yo tampoco. Abajo, en el cobertizo, mamá tosió a intervalos, esa tos de brindis que ahora era de bosque. A media noche el punto se partió en dos. Después en t...

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