Capítulo 20 Capitulo 20

La marca no se calló.

Ardía con un pulso que no era solo dolor: era el hilo hecho carne, un calor que me subía a la boca cada vez que Kael se movía en la habitación. Dormí contra su pecho bueno, el hombro de él vendado, el mío abierto de otro modo. Cuando desperté, él ya olió el oeste.

—Recado ...

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