Capítulo 5 Capitulo 5

Volví a la cocina con el pulso todavía en la boca de él.

Yara no levantó la vista del cuchillo. Pelaba como si la plaza no hubiera existido, como si Kael no me hubiera besado el cuello delante de media manada. Las otras cuatro mujeres, en cambio, sí habían existido: ahora me dejaban un palmo má...

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