Capítulo 52 Capitulo 52

El día después

El norte amaneció sin ellas.

Las campanas no volvieron. El musgo no goteó. El cuenco se quedó vacío. Kael ya estaba despierto cuando yo abrí los ojos. Sentado en el piso. La espalda contra la pared. El oro, bajo la luz sucia que entraba por la rendija.

—Nada.

—Nada.

No había tira...

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