Capítulo 8 Capitulo 8

El virote no me buscó el corazón.

Buscó el collar.

El cuero lo desvió un palmo, lo justo para que la punta me rozara la clavícula y se clavara en el marco, detrás de mi cabeza, con un temblor de madera vieja. El dolor llegó tarde, fino, de los que primero se niegan. Me llevé la mano al hueso. ...

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