Capítulo catorce

El sol se estaba poniendo, tiñendo el cielo de un cálido tono anaranjado. Catherine se detuvo un momento para admirar la vista antes de continuar su camino hacia la casa de su abuela. Había algo reconfortante en esos paseos vespertinos, una sensación de paz que siempre la envolvía.

—¡Catherine! —gr...

Inicia sesión y continúa leyendo