Capítulo veinte

El sol se estaba poniendo, tiñendo el cielo de un cálido tono anaranjado. Catherine miraba por la ventana, perdida en sus pensamientos. La casa estaba en silencio, salvo por el suave tic-tac del reloj en la pared.

—¿Estás bien? —preguntó John, entrando en la sala.

Catherine se giró para mirarlo, e...

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