Capítulo 46 Capítulo 46: El derecho a la luz

El rugido del rústico de León se apagó al detenerse frente a la entrada de piedra de la hacienda. El sol de la mañana bañaba las tejas rojas y la madera de la casa, que permanecía de pie, serena, en medio del silencio limpio del valle.

No había sirenas. No había humo. Solo el canto de los pájaro...

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