Capítulo 47 Capítulo 47: La cicatriz del papel

Tres semanas después del colapso en la cordillera, el silencio de la hacienda ya no se sentía como una tregua armada, sino como verdadera vida. El olor a pino y a tierra mojada inundaba la cocina mientras yo terminaba de amamantar a la pequeña Sofía.

Damián caminaba por el corredor, todavía con ...

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