Capítulo 21 Protegida

Salí de la habitación y caminé hacia el establo. Uno de los guardias me miró con desconfianza, pero no me detuvo. Dentro, encontré a un hombre mayor, de unos sesenta años, cepillando a un caballo.

—Buenas tardes —dije.

El hombre se giró y me miró con sorpresa.

—Buenas tardes, señora. No sabía que...

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